Viaje al centro de la Tierra Media

Un dia, en 1936, John Ronald Reuel Tolkien decidió escribir una historia. Pensaba comenzarla del modo más tradicional: ³Había una vez un conejo en su agujero². Pero su mente le hizo trampa, y en vez de escribir ³rabbit² (conejo) escribió ³hobbit². Nadie lo sabía en ese momento (ni siquiera el propio Tolkien), pero la primera línea de un libro que se transformaría en piedra fundacional de un universo ficticio amado por millones de personas había sido escrita. Ese libro es, por supuesto, El Hobbit, antecesor directo y suerte de prólogo para la mayor y mejor épica de la literatura fantástica del siglo veinte, El Señor de los Anillos.

El universo tolkeniano, con la lucha constante entre el Bien y el Mal, sus criaturas fantásticas, sus razas particulares (elfos y enanos, hobbits y ents, orcos y trolls) y sus idiomas sonoros y extraños, es el campo de juego para la imaginación de un sinnúmero de aficionados de todo el mundo. El Señor de los Anillos fue publicado entre 1954 y 1955 en tres libros: La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Regreso del Rey. Un par de años más tarde, Tolkien agregó unos apéndices en los que describía aspectos particulares del mundo ficticio en donde se desarrollaban las aventuras, la Tierra Media.

Los amantes de la épica y la fantasía reconocieron rápidamente el poder de los mitos tejidos por Tolkien y los abrazaron con fervor. Hoy, el ciclo de la Tierra Media (que incluye a El Hobbit, ESDLA, El Silmarillion y los Cuentos Incompletos) es reconocido como la obra cumbre de la fantasía heroica del siglo pasado, mil veces imitada pero nunca superada. Por eso, cuando hace un par de años la productora New Line Cinema anunció que había adquirido los derechos de la trilogía, los aficionados sintieron una mezcla de expectativa y temor. Expectativa porque al fin, después de décadas de espera, su libro más amado llegaría a la pantalla grande. Y temor porque se sabe que Hollywood es una picadora de carne que suele no respetar el espíritu de nada. Un ejemplo claro de esto es la reciente película sobre el juego de rol Dungeons & Dragons, que resultó un bodrio fenomenal.

Antecedentes para temer no le faltaban a los fans. En 1978, el animador-director Ralph Bakshi decidió emprender su proyecto más ambicioso hasta ese momento: una adaptación fílmica de ESDLA que mezclaría actores con dibujos para lograr recrear las razas fantásticas de Tolkien (http://us.imdb.com/Title?0077869). El proyecto, sin embargo, se quedó sin dinero a mitad de camino y el film, en vez de incluir los tres libros, terminó llegando hasta aproximadamente la mitad del segundo. El largometraje en sí no es malo, pero sí extremadamente frustrante.

Pero en diciembre de 2001, cuando se estrene la primera de las tres películas (una por libro, una por Navidad hasta el 2003), la larga espera habrá llegado a su fin. Lo que queda por ver es si el director Peter Jackson, su elenco y sus especialistas en efectos especiales lograrán satisfacer a las legiones de aficionados; que los están mirando, con sus ojos colectivos clavados en las nucas de los responsables, a través de la Web.

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