Internet ataca

El 23 de julio de 1962 se produjo un milagro en la era de las nuevas tecnologías de telecomunicación: la imagen del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy aparecía en las pantallas de los televisores europeos. Había algo de revolucionario en esta emisión, una marca indeleble. Por primera vez se producía una transmisión intercontinental, y en directo, mediante el satélite Telstar.

Se creía haber alcanzado la cima de la comunicación. Sin embargo, más de treinta años después se producía otro hecho revolucionario, aún superior. El 17 de enro de 1994 se produjo un devastador terremoto en Los Angeles. Y los primeros en enterarse fueron los abonados al servicio de noticias de Internet.com. Después llegaron al lugar de cámaras de la CNN y los hombres de la agencia noticiosa Associated Press. Pero el día quedó marcado en lass agencias de los medios más importantes de Estados Unidos porque algo nuevo estaba pasando.

Un año después existían 2.500 publicaciones digitales y los editores de los principales medios estadounidenses ya pensaban que, en el año 2000, el 20% de las actividades de una empresa periodística tendrían un soporte electrónico.

En Europa, el Electronic Telegraph (www.telegraph.co.uk), lanzado a fines de 1994 por el Daily Telegraph de Londres, acaparó, a sólo cinco meses de su aparición, 75 mil de los 500 mil abonados que tenía la Red en Gran Bretaña.

Y hoy existen 11.157 publicaciones exclusivamente informativas en la Web, según el banco de datos de Mediainfo de los Estados Unidos (www.mediainfo.com).

El fenómeno de la digitalización de la prensa, y de los medios de comunicación en general, tiene, de todos modos, sus límites geográficos. El epicentro del desarrollo y consumo está ubicado en los Estados Unidos, y el resto del mundo se imforma básicamente a través de los sites de noticias de este país. Este fenómeno explica por qué los usuarios de la Red vivieron pendientes de asuntos como el Sexgate o el bombardeo a Irak. Hay una revolución en marcha. ¿Cuál es el próximo paso?

Publicado originalmente en Internet Surf N°11